¿Acudirías a una entrevista de trabajo para un puesto de alta dirección en vaqueros y con un look muy lejos del apropiado? Seguramente no. Porque la imagen y la percepción a primera vista de la persona que debe psicoanalizarte en unos pocos minutos no sería la más apropiada. Eso que hace años podía ser un ejemplo de mala reputación en la vida diaria, tiene su continuación hoy día en internet, donde un comentario, una idea política mal expresada o una fotografía comprometedora son ejemplos de una mala reputación online, un sector en auge si tenemos en cuenta que actualmente ocho de cada diez personas en nuestro país navega por internet en busca de servicios, empresas o personas.

La reputación online no es un concepto nuevo. En realidad se puede identificar en los responsables de hablar en público sobre un asunto, en la responsabilidad social corporativa de una empresa que también busca la mejora de la imagen de marca, en el papel de los responsables de marketing o los community manager, en los portavoces, etc. Pero con cada vez más usuarios y clientes que utilizan las redes para recabar opiniones sobre una marca comercial o un servicio, es fundamental tener una buena reputación online y tratar de mejorarla constantemente.

Las reclamaciones a consumo son una herramienta, nos atreveríamos a decir, desfasada. Lo que realmente hace daño en el siglo XXI es una mala opinión acerca de un restaurante o un hotel en una aplicación de smartphone, un comentario negativo sobre el servicio del personal de una tienda o un producto defectuoso publicitado en redes sociales que pueden ver centenares de personas de inmediato. Ejemplos que pueden acarrear la pérdida de futuros clientes. Y durante mucho tiempo. Porque, por increíble que pueda parecer, Google puede almacenar durante una década una imagen y colocarla en los primeros lugares en una búsqueda de resultados.

Duradero no significa permanente. Y, aunque es más fácil ganar mala reputación online que perderla, es posible conseguirlo a medio y largo plazo con herramientas y pautas adecuadas. De eso nos encargamos en Your Happy Business, pero mientras tanto es fundamental no volver a cometer los mismos errores que han llevado a esa situación, lo que pasa por extraer el máximo contenido negativo posible de la red, a sabiendas de que hay comentarios que son imposibles de borrar. Ocurre en la red social Facebook, en la que desde hace un año no es posible eliminar comentarios negativos a menos que sean injuriosos o con lenguaje ofensivo, aunque sí se pueden denunciar al administrador. Y lo mismo pasa con determinados comentarios negativos de clientes, que no se pueden eliminar. En cambio, sí se puede cambiar esa mala percepción con contenidos positivos, monitorizando la reputación a diario, evitando enfados en la red y protegiendo la información como lo que es: un bien muy valioso.